Mi casa es un árbol que reposa latente
Sobre la voz perdida de su mirada
Es principio y reflejo de otras sinfonías
De la piel atrapada por la nitidez de su distancia
La otra
Más esquiva que presente
La otra
Más agotada que desvanecida
Golpeando rostros de amantes derrotados
Lamiendo el margen de la carne
Palpada por dentro
Siendo lo que huye de las ruinas del cuerpo renunciado
El destello de la inmaterialidad
Ladrando frente al despeñadero
Observando tu propia humanidad
Que se alimenta del martirio
De buda deshuesado
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1 comentarios:
Quiero contactarme con el tal hernan viluñir... como lo encuentro?
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