miércoles, 16 de abril de 2008

LOS REPAROS DE UN PERRO LLAMADO DESCARTES/Hernán Viluñir

Mi casa es un árbol que reposa latente
Sobre la voz perdida de su mirada

Es principio y reflejo de otras sinfonías
De la piel atrapada por la nitidez de su distancia

La otra
Más esquiva que presente
La otra
Más agotada que desvanecida

Golpeando rostros de amantes derrotados
Lamiendo el margen de la carne
Palpada por dentro

Siendo lo que huye de las ruinas del cuerpo renunciado

El destello de la inmaterialidad
Ladrando frente al despeñadero
Observando tu propia humanidad
Que se alimenta del martirio
De buda deshuesado

1 comentarios:

Victoria Zapata dijo...

Quiero contactarme con el tal hernan viluñir... como lo encuentro?