lunes, 21 de abril de 2008

SOBRE SATÁN/Juan Torres Jiménez


Un hombre extiende las manos en la lluvia
le ofrece el rostro
para poder lavar toda la sangre de la faena

El segundo, cierra su saco, despotrica, maldice, se queja
Abre un paraguas tan alto que toca las estrellas

El tercero
me mira
y sonrie

Ambos sabemos

El agua jamás ha sido verdadera.