Y hubo gritos que negabánse a ser gritos
y hubo suños ignorando que eran sueños
y hubo noches amontonando ese silencio
y hubo abismos que guardaron el secreto
y hubo tumbas como libros que se abrieron
y hubo pieles que en las pieles del invierno deshicieron
y hubo historias celebrando aquel destierro
y hubo grietas en las horas reparadas con desvelo
y hubo escarnios reflejando ese misterio
y hubo hombres escupiendo hasta su alma como premio
y hubo tardes que aprobándolo tosieron
y hubo estrellas vindicándome el desprecio
y hubo pasos que en mis pasos del espanto enloquecieron
y hubo algo de ese embrujo que en las calles fue muriendo
la boca es la herida del silencio.
y hubo suños ignorando que eran sueños
y hubo noches amontonando ese silencio
y hubo abismos que guardaron el secreto
y hubo tumbas como libros que se abrieron
y hubo pieles que en las pieles del invierno deshicieron
y hubo historias celebrando aquel destierro
y hubo grietas en las horas reparadas con desvelo
y hubo escarnios reflejando ese misterio
y hubo hombres escupiendo hasta su alma como premio
y hubo tardes que aprobándolo tosieron
y hubo estrellas vindicándome el desprecio
y hubo pasos que en mis pasos del espanto enloquecieron
y hubo algo de ese embrujo que en las calles fue muriendo
la boca es la herida del silencio.

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