Para volver la mirada hacia las cosas
hacia el fondo mismo de los días
allí donde la luz deja caer toda su muerte
Debemos ser como el gusano que se adentra hacia la carne
que toca en ella lo imposible
que pronuncia y llora el mundo desde adentro
Buscar en los días cuando amábamos
Tomar la forma de sus alas
En el aire cavar gritos de animal sacrificado
Hasta entregarnos como la primera mujer al primer hombre
a los pies de cada árbol
Porque a ellos volverá el revolotear de la mañana en la palabra
cantando nuestra suerte
De ellos serán los juegos, la soledad del cielo que mordemos
toda la promesa recogida por el tiempo
La libertad es apenas la semilla.
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